| TERTULIA 31 - 16-6-2017 |
Rodrigo Fresán ABC 16 sep 2013
Pocos comienzos más rotundos y redondos y poderosos que el de «Canadá»: «Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después. El atraco es la parte más importante, ya que nos puso a mi hermana y a mí en la senda que acabarían tomando nuestras vidas. Nada tendría sentido si no contase esto antes que nada».
Y quien nos cuenta la parte importante y lo que sucedió después –durante el verano y otoño de 1960– es un tal Dell Parsons. Adolescente que no es más que un nuevo nombre para una clásica y siempre poderosa voz dentro de la siempre poderosa y clásica literatura norteamericana. La joven pero curtida voz de un testigo implacable a pesar suyo. Esa voz que –con diferentes inflexiones y estilos– parte de la garganta del Huckleberry Finn de Mark Twain, conecta con la del Nick Adams de Ernest Hemingway y sigue en la Scout Finch de Harper Lee, y de ahí al carraspeo del Holden Caulfield de J. D. Salinger o a aquel chico sin nombre en «Adiós, hasta mañana», de William Maxwell.
Ford vuelve al lenguaje áspero como el paisaje de MontanaQue el Dell Parsons de Ford no desentone en semejante ilustre compañía dice a las claras que nos encontramos en presencia de un libro importante. Un libro al que podría definirse como el mejor de Ford si no fuese también responsable de la «Trilogía Bascombe», próxima a aumentarse con un volumen de cuatro de «nouvelles» titulado, juguetonamente, «Let Me Be Frank with You». O de otros títulos igual de magistrales como «Incendios» (de 1990, cuyo protagonista, el también adolescente Joe Brinson, puede releerse casi como un tentativo ensayo y seguro arrime a «Canadá»). O de sus tres colecciones de cuentos y «nouvelles» (las primeras hojas de Canadá parecen caer ya en algunos relatos de «Rock Springs», de 1987, como «Optimistas»).
Al corazón y al cerebro
Y en «Canadá», Ford (Jackson, Misisipi, 1944) vuelve a territorios conocidos por sus seguidores: lenguaje áspero y despojado como el paisaje de Montana; el derrumbe del amor y la construcción de los siempre frágiles puentes que unen a padres con hijos; el reflejo casi automático que empuja a huir del pasado pero al mismo tiempo a extrañar lo que se deja atrás; el trabajo o la falta de trabajo como disparador; el exquisito arte y talento para tomar todas las malas decisiones y los caminos equivocados, y el movimiento perpetuo y el fantasma verdadero del poder volver a empezar.
Hemos huido, hemos conocido nuevos mundos sin movernosPero aquí Ford lo rehace con una madurez que deslumbra pero, también, conmueve. Porque conviene aclararlo: hay muchos libros excelentes, pero son contados los que apelan con igual fuerza a nuestro corazón y a nuestro cerebro. En ese sentido, los paisajes tanto geográficos como mentales de «Canadá» –la épica doméstica y delictiva de la familia Dell– recuerdan a la inquieta quietud en el cine de Terrence Malick a la altura de «Malas tierras» y «Días del cielo». O a ciertas añejas baladas asesinas cantadas por Johnny Cash o Bob Dylan, donde el elemento criminal (como el de Arthur Remlinger) es presentado con un lacónico pero arrollador lirismo que, nos guste o no, de inmediato nos hace sentirnos cómplices. Así, cuando la policía llega a arrestar a los padres de Dell, sentimos como si viniesen a por nosotros o a por nuestros padres.
Un Dell sexagenario
Dividida limpiamente en dos largas partes y una breve coda –el fordiano Great Falls en Montana y el atraco; Canadá y los asesinatos; un último encuentro entre los hermanos ahora grandes pero de algún modo pequeños para siempre–, Dell parece, como nosotros, ir encontrándole cierto sentido a su historia a medida que nos la cuenta. Pero lo suyo no tiene la ambigüedad de los narradores poco confiables de Joseph Conrad o Ford Madox Ford o Francis Scott Fitzgerald. Imposible no creer a Dell.
El elemento criminal es presentado con un arrollador lirismoNinguna duda perturba su relato o nos perturba a nosotros hasta las últimas páginas, cuando un Dell sexagenario y profesor de literatura nos habla de la lectura y del estudio de grandes ficciones como del «cruzar una frontera» y de la vida como algo a lo que debe intentarse sobrevivir. Igual sensación nos deja «Canadá»: hemos huido, hemos conocido nuevos mundos y nuevas personas sin movernos demasiado. Pero –y nunca nos cansaremos de experimentarlo– regresando siempre a esa nueva patria para siempre cada vez que volvemos a viajar y a vivir un gran libro.
Bienvenidos a casa.
Nacido en la ciudad de Jackson en el estado sureño de Mississippi en 1944. Fue desde niño una persona rebelde y problemática. A la muerte de su padre cuando Richard Ford contaba 16 años, se traslado a Little Rock en Arkansas al hotel de sus abuelos maternos. Fue en ese ambiente permisivo donde el adolescente se serena y comienza a estudiar. Al ser disléxico debe redoblar los esfuerzos para conseguir resultados satisfactorios. Reconoce ser lento pero ese mismo detalle le hace ser perfeccionista. INgresa en la Universidad de Michigan donde comienza a estudiar Dirección hotelera, pero en el primer año decide abandonar esa carrera y optar por estudiar literatura, graduándose en 1966. Inició posteriormente la carrera de derecho en Satn Louis pero un acontecimiento fortuito hace que se replantee su futuro. Poco antes de los exámenes finales del primer curso de Derecho, le roban todos su libros y es entonces cuando se pregunta si realmente quiere estudiar derecho. Finalmente deja los estudios, se casa con su novia y se muda a Nueva York con la intención de pasarselo bien y escribir
La dislexia hace que Richard Ford no pueda leer con facilidad, sin embargo, comienza a escribir y se prepara para ello.En 1976 publica su primera novela"Un trozo de mi corazón" y en 1981, la segunda. "La última oportunidad". Pese a las buenas críticas obtenidas, sus novelas son un fracaso de ventas por lo que comienza a trabajar de periodista deportivo en la revista Inside Sports. En la revista se encontraba cómodo y relajado, sin embargo, el cierre de la revista provoca que vuelva a replantearse su actividad como escritor. Publica en 1986 "El periodista deportivo" y se convierte en la novela que le da el espaldarazo definitivo y convierte a Richard Ford en un escritor considerado en el ámbito norteamericano y posteriormente, de reconocimiento mundial.
En 2016 fue galardonado con el premio Princesa de Asturias de las Letras.
Crónica de la trigésimo primera tertulia celebrada el 16 de junio de 2017 en la cafetería Los Escudos. Escrita por Varoufakis
La vida se nos da vacía. Tenemos que inventar la parte feliz.
En su fiesta de jubilación de profesor Dell recibe de sus alumnos un mensaje publicado en Internet indicándole que alguien quiere ponerse en contacto con él, resulta ser su hermana gemela Berner, con quien sólo se había visto 3 veces en los últimos 50 años. Dell viaja desde Windsor (Ontario), su residencia en Cánada hasta Ciudades Gemelas, USA (en Ciudades Gemelas se reúnen los gemelos, Ford crea los personajes principales en pareja, los gemelos Dell y Berner, los padres de estos Bev y Neeva, Arthur Remliger y Florence de Blanc, Charley Quarters y la Sra. Gedins, los dos americanos asesinados Crosley y Jepps, y dichas parejas son dicotómicas, de caracteres contrapuestos) para reunirse con ella, quien sufre un cáncer terminal, y quiere entregarle un diario de notas escritas por su madre previamente a que esta se suicidara, no sin antes preguntarle si había tenido una vida maravillosa, después del atraco de sus padres al banco, el acontecimiento que marcó la vida de ambos.
Richard Ford plantea dos acontecimientos principales en la novela, el atraco de sus padres a un banco y el asesinato por Arthur Remliger de Crosley y Jepps, quienes perseguían justicia o venganza por la muerte en atentado perpetrado por Arthur del suegro de Jepps. Ambos acontecimientos los crea con características absurdas para darles un carácter de simplicidad que quiere contraponer al relato de los sentimientos y pensamientos de Dell en las dos primeras partes de la Novela.
Dichos dos acontecimientos ocurren cuando Dell es un quinceañero, y precipitan el paso de la niñez a la adolescencia, pese a su resistencia, representado por el cambio de País con el paso de la frontera y el cambio de su forma de vida, de estudiante a trabajador. En esta parte de la novela es cuando interviene el único personaje de relevancia que actúa en solitario Mildred, hermana de Arthur, que es el nexo de la primera y segunda parte.
Casi todos los personajes sufren desarraigo tanto familiar como territorial comenzando por los padres, ellos como hijos, las personas que les acogen. La vida errante es constante tanto en viajes como en proyectos de viaje, con ello Ford quiere incidir en la percepción de transitoriedad e incluso de abandono.
Otro hilo conductor es el desapego, el distanciamiento de los hechos, lugares, las cosas materiales y de las personas, de tal modo que cobren más importancia las sensaciones vividas que las realmente acontecidas.
Ford en la narración comienza por anticiparnos el desenlace de los hechos, con ello pretende que centremos nuestro foco de atención en los sentimientos del protagonista.
Libros que Ford se pregunta por qué ya no se enseñan en el Instituto en Canadá:
El Corazón de las tinieblas. Josehp Conrad.
EL gran Gastby. F. Scott Fitzgerald.
El cielo protector. Paul Bowles.
Las historias de Nick Adams. Ernest Hemimgway.
El alcalde de Casterbridge. Thomas Hardy.