TERTULIA 39 - 21-6-2019

Veinte años después de la derrota del ejército italiano en Albania, un general asume la misión de recuperar los cadáveres de sus compatriotas caídos allí en combate durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos, los restos del emblemático coronel Z., por especial encargo de su aristocrática madre y de su muy atractiva viuda. En compañía de un capellán militar se traslada al vecino y accidentado país, y emprende la penosa labor de localizar, desenterrar y reunir los despojos de aquel ejército muerto. En el largo itinerario, que se prolonga durante meses, resucitarán las viejas historias, unas emotivas y otras crueles, de quienes fueron sus protagonistas directos, tanto muertos como vivos. El barro, la oscuridad, las inclemencias del tiempo y la mirada desconfiada de los aldeanos constituyen la atmósfera que envuelve a la pintoresca pareja. Una atmósfera que se va cargando por momentos, provocando tensiones reflexivas entre el general y el religioso sobre su cometido, la guerra, el amor, la vida y la muerte, hasta desentrañar el destino del coronel Z. El general del ejército muerto es una peculiar e inquietante novela de guerra en la que los protagonistas son los cadáveres y las tumbas, las ruinas y las antiguas heridas, los recuerdos y la amargura, los generales sin ejército. Kadaré combina la tragedia con un agudo humor sarcástico que le permite cuestionar no sólo las razones de lo bélico, las míseras aspiraciones que lo desencadenan y sus terribles resultados, sino también indagar en el carácter de sus compatriotas, en la idiosincrasia de su país. Aspecto que, unido al régimen comunista albanés, será materia recurrente del resto de su obra. El general del ejército muerto, la primera novela publicada por Ismaíl Kadaré, no sólo fue un éxito en su país natal, sino que también le catapultó a un lugar de privilegio en el panorama de la literatura internacional. Fue llevada al cine contando en su reparto con Marcello Mastroianni, Michel Piccoli y Anouk Aimée.

Ismail Kadaré nació en Gjirokastra (Albania) el 28 de enero de 1936 en el seno de una modesta familia de funcionarios. Es considerado como el más famoso de los escritores de su país. En su infanca padeció los horrores de la ocupación alemana e italiana. Creció durante el régimen comunista albanés dirigido por Enver Hoxha. Estudio en la Facultad de Historia y de Filosofia en Tirana para después desplazarse hasta Moscú, donde acudiría al prestigiosos Instituto de literatura Máximo Gorki donde estudia hasta la ruptura de relaciones entre la Unión Soviética y Albania en 1960. A partir de entonces ejerció el periodismoen diversas publicaciones mientras escribía su primera novela, El general del ejército muerto, que se publicó en 1963. Con esta novela alcanza reconocimiento internacional lo que le impulsa a seguir escribiendo. En 1990, poco antes de la caída del comunismo en Albania, Kadaré se exilia en Francia manifestando su oposición a la dictadura comunista. En 1999 volvería a Albania, aunque mantiene su residencia en París. Su carrera literaria está jalonada de premios como el Booker Intenacional, la Legión de Honor francesa y el Premio Príncipe de Asturias de las letras del año 2000. Su nombre es un habitual de las quinielas para el Premio Nobel de Literatura. De entre su obra cabría destacar El largo invierno (1977), El año negro (1980), Tres cantos fúnebres por Kosovo (1999) y La hija de Agamenón (2007).

Crónica de la 39ª tertulia celebrada el 21 de junio de 2018 en Casa de Teócrito. Escrita por Gran Ttimonel.

En esta ocasión no pudo asistir Alá por tener compromisos profesionales.

Tarde veraniega con excelente temperatura. Prácticamente lleno el tendido.El morlaco albanés fue del agrado del respetable. Buenas hechuras, embiste por igual por los dos pitones y no se amilana ante el castigo. La tarde termina con vuelta al ruedo y petición de oreja. Una buena faena la del autor.

Por parte de los diestros, mayoría de faenas de aliño con mérito desigual. Alabanzas al morlaco ante el que prueban con ambas manos en suerte de naturales y rematando, los que pueden, en un meritorio pase de pecho.