En febrero de 1926, una joven rusa de 20 años solicita un visado para visitar a unos parientes de Chicago. Cuando sale de la Unión Soviética ya alberga en su interior la firme idea de no regresar a una sociedad que ahoga sus ansias de libertad.
Antes de emigrar a los Estados Unidos, Ayn Rand estudió en San Petesburgo Filosofía e Historia. Llevada por su pasión por el cine, también se matricula en el Instituto de Artes Cinematográficas con el fin de formarse en la técnica del guión cinematográfico. Con este bagaje, y tras pasar unos meses con su familia americana, se traslada a Holywood donde acepta cualquier trabajo que le permita subsistir. Actúa como extra en la película Rey de Reyes del director Cecil B. De Mille lo que le sirve para aprender el funcionamiento de los estudios de cine. En ese mundo conoce al que sería su marido durante toda su vida, Frank O´Connor.
Paralelamente a ello, Ayn Rand continúa escribiendo en colaboraciones de guiones cinematográficos hasta que en 1932 consigue vender su primer guión propio, Red Pawn a Universal Pictures. A partir de ese momento serán múltiples las obras y colaboraciones de la autora hasta que alcanza su primer gran éxito con la publicación de “El manantial” en 1943.
Esta novela tiene su germen en un guión que el director Cecil B. De Mille le encarga para una película llamada Skycraper sobre una idea original de Dudley Murphy cuyo argumento gira en torno a dos trabajadores de la construcción de rascacielos que rivalizan por el amor de una mujer. A pesar de que, finalmente el director rechazó el guión escrito por la joven, el trabajo sirvió para, modificándolo, comenzar una novela que le llevaría siete años finalizar, si bien durante esos años, alternó con otros proyectos literarios.
Sin saber nada sobre construcción o arquitectura, Ayn Rand se sumerge en ese mundo llegando incluso a trabajar como mecanógrafa en un estudio de arquitectura, además de estudiar numerosos libros sobre construcción, arquitectura y biografías de arquitectos. Durante el tiempo que estuvo escribiendo el manantial, la autora luchó por encontrar un editor que le permitiera obtener los ingresos necesarios para poder dedicarse en exclusiva a la tarea de escribir la novela sin tener la necesidad de hacer colaboraciones en guiones ajenos. Fueron diversos los editores que rechazaron el trabajo realizado hasta ese momento por la escritora. Finalmente fue Archibald Ogden, un joven editor que dimite de una de las editoriales que habían rechazado el libro, quien finalmente publica en 1943 “El manantial”.
Una vez que el libro llega a las librerías, se produce un lento proceso de ventas que se prolonga durante dos años. En 1945 y merced a las recomendaciones de los lectores que lo habían leído, se convierte en uno de los títulos más vendidos del año. El éxito de ventas de “El manantial” hace que los estudios Warner Bros. lancen una película basada en el argumento en 1949 que, si bien fue un pequeño fracaso en taquilla, revitalizó la venta de la novela en las librerías.
Describir el argumento de la novela puede resultar sencillo y complicado al mismo tiempo. Decir que se asienta en la historia de un arquitecto, Howark Roark y su peculiar forma de ejercer su profesión sería cuando menos simplista. Tampoco puede hablarse de un protagonista único, si bien Howark Roark es el centro alrededor del que giran todos los personajes que estructuran la novela. Todos ellos claramente definidos en fondo, forma y evolución. Según la autora, la novela aborda una noción de individualismo que se enfrenta de forma intransigente al tradicionalismo social, cuya inercia invade a toda la sociedad y con ella, a todos los individuos. Howark Roark es un profesional de la arquitectura que no duda en trabajar de peón en una cantera por no ceder un ápice a quienes quieren contratarle para proyectar sus edificios: o su proyecto se realiza íntegro o no acepta ser contratado.
Pese al indudable talento arquitectónico del protagonista, se convierte en un apestado en su profesión, lo que no le impide abrirse paso con gran esfuerzo realizando obras controvertidas que a nadie dejan indiferente. En su entorno aparecen otros personajes que intervienen activamente en su vida de diversa forma: Peter Keating, una suerte de contrapunto de Howark Roark, arquitecto como él, pero plegado a cualquier exigencia que le hagan sus clientes, su madre o su entorno. Dominique Francon, una escritora con quien mantiene un idilio tormentoso. Gail Wynand, un magnate de la prensa amarilla y esposo de Dominique, que en un principio ataca a Roark y que al final se convierte en acérrimo defensor. Por último, Ellsworth Toohey, personaje difícilmente clasificable, que escribe en los periódicos de Wynand, especialmente como crítico arquitectónico. Toohey es un personaje de profunda influencia en la sociedad que lee sus artículos lo que le confiere un enorme poder.
La autora hace interactuar a todos estos personajes con el fin de definir su concepto de individualismo, el egoísmo racional que lleva a un hombre a no controlar la vida de nadie ni que nadie controle la suya, que no quiera ser gobernado ni gobernar a nadie, ni ser amo o esclavo, ni sacrificarse por nadie y que tampoco nadie se sacrifique por él.

La película estrenada en 1949, contó con Gary Cooper encarnando a Howark Roark y a Patricia Neal en el papel de Dominique Francon. La dirección corrió a cargo de King Vidor.