
La inmensa fuerza del cine americano impide en muchas ocasiones que no se fije la atención a las grandes obras que se producen en Europa y más concretamente en España. Lejos de los títulos que acaparan los primeros puestos por recaudación, aparecen en nuestro país películas que resisten el paso del tiempo como joyas que mantienen intactas calidad y prestigio. Si además ponen en bandeja al espectador una obra literaria de primer orden, puede afirmarse que el trabajo resulta redondo.
Cuando Miguel Delibes publica en 1981 su novela “Los santos inocentes” venía ya precedido de una fama de escritor consolidado con obras como El camino, La hoja roja o Cinco horas con Mario. Con Los santos inocentes, Delibes se convierte en un autor reverenciado. Sería arriesgado tildar esta novela como su mejor obra, si bien el hecho de que la versión cinematográfica tuviera gran éxito tanto en España como en el resto de Europa, hace que ésta sea una de sus publicaciones más conocidas entre el gran público.
Los santos inocentes dibuja un retrato duro y sin filtros de un entorno rural anacrónico en una sociedad que se va abriendo paso a una mayor justicia social. Los personajes presentan rasgos claramente definidos: Paco y Régula, campesinos sin tierra que trabajan a las órdenes de los señores, la Marquesa y el señorito Iván. Sometidos a humillaciones constantes y a un trabajo rayando la esclavitud: Paco, personaje sumiso, respetuoso, trabajador y gran conocedor del entorno natural en el que vive, no muestra ningún atisbo de rebeldía alguna pese al maltrato constante al que es sometido por los amos, en especial el que le inflige el señorito Iván. Quizás su único punto de rebeldía es el luchar para que sus hijos rompan su rutinaria existencia y salgan de ese entorno para escapar de una situación que él asume resignado. De igual forma Régula, su mujer, comparte con Paco las dificultades de una vida en ese entorno hostil, añadiendo al trabajo del campo, los cuidados a su hijos, en especial a su "niña chica", que requiere mayor atención a causa de la discapacidad que presenta desde su nacimiento.
Azarías, personaje entrañable, con una discapacidad mental que no le impide mantener una relación privilegiada con el entorno natural en el que él es uno más. El resto de personajes completan el retrato de una situación social sangrante, cada uno con su pequeña dosis de participación en el retablo social ocupando el puesto que la vida, de forma caprichosa, les ha asignado.
Como en toda la obra de Miguel Delibes, el entorno natural y la caza se plasman en la trama argumental de la novela y la película no evita esa presencia sino que la busca y la convierte en cómplice de la trama. La magnífica fotografía de Hans Burmann realza el paisaje que sirve de fondo a la historia, un territorio austero, duro e implacable.
Mario Camus llevó a la gran pantalla la novela de Delibes en 1984 con un elenco de actores de primer nivel: Paco Rabal, Alfredo Landa, Terele Pávez y Juan Diego, convirtiéndose en un gran éxito de crítica y sobre todo de público, que hizo que fuera la película de cine español más taquillera de la historia hasta ese momento. Los Santos inocentes fue premiada con la mención especial del Jurado Ecuménico Internacional del Festival de Cannes y los dos actores principales, Alfredo Landa y Paco Rabal obtuvieron la Palma de Oro a la mejor interpretación masculina.