
En multitud de ocasiones un libro desconocido, cuya calidad no siempre destaca de la media, es utilizado como base para la realización de una película. Y algunas veces, de todas las películas basadas en obras literarias, surge alguna que sobrepasa ampliamente la calidad del original literario y encumbra a su autor en una fama que ni de lejos habría soñado antes del salto a la gran pantalla. Philip Kindred Dick fue un escritor estadounidense especializado en ciencia ficción. Escribió treinta y seis novelas y más de un centenar de relatos cortos que se publicaban en revistas especializadas en dicha temática. A pesar de ser un autor reconocido en su especialidad y ganador de varios premios literarios de ciencia ficción, pasó toda su vida profesional con serios problemas económicos y murió en la pobreza unos meses antes de que se estrenara la película Blade Runner y que se basa en su novela "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" que fue publicada en 1968.
La novela de Philip K. Dick fue llevada al cine por el cineasta británico Ridley Scott, aunque hubo varios intentos anteriores por acometer el proyecto cinematográfico, entre los que destaca el primero de ellos, del director Martin Scorsese. Unos años antes, en 1977, el guionista Hampton Fancher escribe el guión basándose en la novela con ayuda de su amigo, el antiguo actor y productor Brian Kelly. El borrador del guión se difunde y Michael Deeley se muestra interesado en llevar a término el proyecto, convenciendo a Ridley Scott, que venía precedido del éxito de su segundo largometraje "Alien, el octavo pasajero", para que tomara las riendas de su película. El título, tras varias alternativas fue tomado de una novela de poca difusión titulada The Bladerunner de Alan E. Nourse.
El rodaje de Blade Runner comenzó el 9 de marzo de 1981 en los estudios de Warner Bros en Burbank (California) y tras un rodaje con multitud de problemas de toda índole (financieros, técnicos y de relaciones entre los miembros del equipo) la película pudo estrenarse en Estados Unidos el 25 de junio de 1982 con una recaudación inicial que no cumplía las expectativas previstas. Tampoco la crítica fue benévola con la película, que se vendía como una cinta llena de acción y en la que el ritmo no es, ni de lejos, el esperado. Y sin embargo, pese a ese desencanto, tanto en América como en Europa la película va abriéndose camino y se convierte en una película de culto.
Varios son los elementos que erigen la cinta de Ridley Scott como un referente cultural de los 80. Hay autores que sentencian que la cinta funda el movimiento cyberpunk en el ámbito de la cinematografía, como prolongación del movimiento iniciado en la literatura de ciencia ficción con autores como Bruce Sterling, que retrata en sus obras un entorno distópico, una sociedad dominada por la tecnología que es incapaz de trasladar sus ventajas al bienestar de la humanidad. Por otra parte, Blade Runner, entra de lleno en la tradicional definición de cine negro, con personajes atormentados por su propia existencia y el dilema moral al que se enfrentan cumpliendo la misión que tienen encomendada.
Pero sin lugar a dudas, el personaje central, alrededor del que gira el conflicto de la película es el androide protagonista Roy Batty (Rutger Hauer) al que debe "retirar" Rick Deckard (Harrison Ford). Los modelos de androide Nexus-6 creados por la Corporación Tyrrel mediante ingeniería genética y cuyo eslogan reza "más humanos que los humanos" tienen un sistema de seguridad para evitar que las criaturas creadas por ellos puedan generar, con el paso del tiempo, conductas humanas que les alejen del cometido para el que fueron diseñados: tienen una fecha de caducidad. Llegada ésta, la criatura muere. El grupo de androides, capitaneados por Roy Batty, conocedores de este sistema, buscan al límite de tiempo, al ingeniero que los diseñó para intentar evitar su temprana desaparición. Se establece una carrera contra el tiempo y el destino entre el Blade Runner que debe "retirarlos" y los androides que buscan vivir. En las escenas finales, cuando solo quedan los dos, en un entorno oscuro, lluvioso y lleno de humo, el androide, conocedor de que ha llegado su hora, salva la vida a su ejecutor y pronuncia su célebre monólogo (con la gran voz del inolvidable Constantino Romero en la versión española):
"Yo, he visto cosas que vosotros no creeriáis. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."